Comprender el matrimonio como obra y llamada de Dios transforma la manera de discernirlo, prometerlo y vivirlo.
Una sola carne
El Génesis presenta al varón y a la mujer llamados a una comunión de vida. La unidad no borra a las personas: las compromete a buscar juntas el bien y la santidad.
Heridas del pecado
El egoísmo, el dominio, la mentira y la desconfianza dañan la relación. El amor conyugal necesita conversión, perdón y reparación.
Restaurado por Cristo
Jesús confirma el designio creador de Dios y concede a los esposos la gracia necesaria para vivir la fidelidad y la entrega.
Signo de Cristo y la Iglesia
Efesios 5 invita a comprender el amor conyugal a la luz de la entrega de Cristo por su Iglesia: un amor fiel, sacrificado y fecundo.