La preparación para comulgar necesita unir doctrina, reverencia, conversión y participación consciente en la Santa Misa.
Presencia real
Después de la consagración, Cristo está verdadera, real y sustancialmente presente bajo las especies de pan y vino. Esta presencia se conoce por la fe, no por la apariencia sensible.
Sacrificio y banquete
La Misa hace sacramentalmente presente el único sacrificio de Cristo y permite a los fieles participar del banquete pascual.
Prepararse para comulgar
La fe en la Presencia Real se expresa mediante el estado de gracia, el ayuno establecido por la Iglesia, la reverencia corporal y la acción de gracias.
Custodiar la comunión eclesial
La Eucaristía construye la unidad de la Iglesia. Recibirla compromete a vivir reconciliados con Dios y en caridad con el prójimo.